miércoles, 24 de febrero de 2010

De mi soledad a mi felicidad...

Hubieron tantos días en que yo me sentí morir
la soledad que me rodeaba
no me dejaba ver la luz,
creí que no había salida y
que estaba condenado a sólo vivir.

Te busqué con apremio y desesperación
pero en cada paso que daba solo
hallé tristeza y desilusión
hasta que un día llegaste tu.

Al principio te traté con indiferencia y frialdad
pero hoy ya comprendo que todo
fue por mi inseguridad, no quería
ilusionarme, no quería otra decepción.

Pero fue tu sinceridad, amor, y tu paciencia
las que fueron abriendo poco a poco mi corazón,
tuve más confianza para volverme a enamorar
y gracias doy al cielo por haberte conducido
hacia mi, para liberarme de las cadenas
que la tristeza tendió sobre mi.

Mis días ahora son completos y no tengo razones
para volver a llorar; Dios te ha enviado
para, junto, caminar rumbo a la eternidad.