jueves, 11 de diciembre de 2008

Confia en mi...

Te miro y pienso en el cambio que el evangelio ha efectuado en mi.
Quiero ser uno contigo... pero haz de saber que tengo un pasado.
No deseo que tengamos secretos y por ello te lo voy a decir.
¿Podrás entender lo que alguna vez fui?
¿Podrás mirarme a los ojos sin avergonzarte de mi?
Vuelve tu mirada hacia mí, observa... Soy yo! Quiero que sepas que te amo.
Y te agradezco que me hayas llevado a una nueva vida.
Pero no sería suficiente si no la puedo compartir contigo.
Te amo. Te quiero junto a mí.
Y quiero llegar a ese lugar.
Ese lugar, donde todo es paz... donde la tristeza no existe.
Ese lugar, reservado solo para los puros... los puros y limpios de corazón.
Pero no sería suficiente, si no puedo llegar allá contigo.
Ven, toma mi mano... esforcémonos...
Que mi pasado no sea motivo para que te desalientes.
Piensa que he podido sortear muchos obstáculos y que me he esforzado.
Y quiero seguir esforzándome aun más...
Porque quiero contigo, alcanzar la eternidad.

No hay comentarios: