miércoles, 10 de diciembre de 2008

Constitución para una vida perfecta


  • Bienaventurados los pobres en espíritu
    "Ser pobres en espíritu es sentirnos espiritualmente necesitados, es depender siempre del Señor para nuestra ropa, nuestros alimentos y aun el aire que respiramos, nuestra saluda, nuestra vida misma, es reconocer que no debe pasar ni un solo día sin que ofrezcamos una ferviente oración de gratitud, procurando ser guiados y recibir perdón y fuerzas suficientes para las necesidades de cada día".
  • Bienaventurados los que lloran
    "Para llorar, como nos enseña esta lección del Maestro, uno debe demostrar que 'la tristeza que es según Dios produce arrepentimiento' y logra que el penitente reciba el perdón de sus pecados, y prohibe el retornar a las acciones de las cuales se lamente".
  • Bienaventurados los mansos
    "La persona mansa es aquella que no se irrita fácilmente y que soporta con tolerancia cualquier ofensa o molestia. La mansedumbre no es sinónimo de debilidad. El hombre manso es fuerte, poderoso y se controla totalmente a si mismo. Es la persona que es fiel a sus convicciones morales a pesar de las presiones de sus amigos".
  • Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia
    "¿Alguna vez han tenido ustedes hambre de comida o sed de agua hasta el punto de que un simple pedazo de pan duro o un solo trago de agua tibia hubiesen calmado la molestia que sentían, lo cual habría sido la más preciada de todas sus pertenencias? Si en alguna ocasión han llegado a tener esa necesidad, podrán entonces comenzar a entender cuanta hambre y sed de justicia quiere el Maestro que tengamos. Son esa hambre y esa sed lo que conducen a quien viven lejos de su hogar a procurar el hermanamiento de los santos de las reuniones sacramentales y os induce a la adoración en el Día del Señor do quiera nos encontremos. Es eso lo que nos impulsa a la oración ferviente, lo que guía nuestros pasos hacia los sagrados templos y nos inspira a ser allí reverentes".
  • Bienaventurados los misericordiosos
    "Nuestra salvación se basa en la misericordia que demostremos hacia los demás. Las palabras descorteses o crueles, los actos injustificados de inclemencia para con los hombres o las bestias, aun cuando aprezcan ser una represalia, descalifican a quien los cometa de implorar misericordia cuando la necesiten en el día del juicio ante los tribunales terrenales o celestiales ¿Hay persona alguna que nunca haya sido ofendida por la difamación de otra a quien consideraba su amiga? ¿Recuerdan alguna vez en que hayan tenido que esforzarse por aplcar sentimientos de venganza? ¡Bienaventurados son todos ustedes los que son misericordiosos, porque alcanzarán la vida eterna!"
  • Benaventurados los de limpio corazón
    "Para poder ver a Dios, debemos ser puros. En los anales judaicos hay una historia sobre un hombre que vio a un determinado objeto a la distancia, objeto que pensó que era una bestia. Al ir aproximándose, percibió que se trataba de un hombre y al acercarse a él constató que era un amigo suyo. Uno puede ver solamente lo que sus ojos quieren ver. Algunos de los compañeros de Jesús lo veían solo como el Hijo de José, el carpintero. Otros lo veían como un bebedor, osea, un borracho, por causa de Sus palabras. Aun otros pensaban que estaba poseido por demonios. Solamente los justos lo veían como el Hijo de Dios. Solamente si somos puros de corazón veremos a Dios, y también, en menor grado, podremos ver el carácter divino, eso es, lo bueno en el hombre y amarlo, merced a la bondad que vemos en él. Cuídense de la persona que critique o que calumnie al hombre de Dios o a los líderes ungidos del Señor en su Iglesia. Tal persona habla con un corazón impuro".
  • Bienaventurados los pacificadores
    "Los pacificadores serán llamados hijos de Dios. Los provocadores, los que desafían la ley y el orden, los líderes de populachos, los infractores de las leyes son impulsados por motivos inicuos y, a menos que desistan de ello, serán conocidos como hijos de Satanás y no de Dios. Apártense de todo aquel que siembre inquiertantes dudas restándoles importancia a las cosas sagradas, porque tal persona no procura la paz sino que solo intenta diseminar confusión. Quien sea pendenciero o contencioso, y cuyos argumentos obedezcan a otros propósitos que no conduzcan a la verdad, está violando el principio fundamental, estipulado por el Maestro como algo esencial para levar una vida plena y provechosa. El anunciar el nacimiento del Principe de Paz, la canción del ángel auguró, en la tierra, paz [y] buena voluntad para con los hombres".
  • Bienaventurados los que padecen persecusión
    "Ruego que todos los jovenes en todo lugar, recuerden esa advertencia cuando sean objeto de humillaciones y burlas porque rehúsen comprometer sus normas de abstinencia, de honradez y de moralidad para lograr el aplauso de la gente,. Si se mantienen firmes en lo que es justo, a pesar de las críticas de las multitudes o incluso de cualquier violencia física serán coronados con bendiciones de gozo eterno ¿Quién sabe si otra vez en nuestros días no haya de requerirse de algunos de los santos o aun algunos apóstoles, como en épocas anteriores, de su vida en defensa de la verdad? Si ese día hubiera de llegar, ¡Dios conceda que no desfallezcan!
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